Déjate guiar

 

 

 

 

 

 

 

Desperté con una sonrisa tan grande que no podía creerse, déjate guiar me decía y yo como siempre, cuidaba como oro ese amor existente; ese que se encuentra entre los tes y las montañas, en el paisaje del lago y la sonrisa del niño, ese amor puro que me enseñaste.

 

Me dejo guiar…

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