Parte 3 – Menta

El logotipo de la empresa en la que laboraba estaba bordado en la espalda de aquella camisa que llevaba puesta, ¿Tienes dudas? Yo puedo ayudarte, decía después. El servicio al cliente era algo que con el paso de los años había pulido.

Ser amable, sonriente y sobretodo saber escuchar, era parte de su técnica para poder sentir empatía con cualquier persona, desde la más molesta, hasta la más feliz.

Estaba en camino para la oficina y seguía avanzando, poco a poco iba encontrando aquel edificio gris, que le daba el dinero suficiente para vivir con todas las comodidades a las que se había acostumbrado, tenia un ahorro obligado de cada quincena, <<Por que nadie sabe que es lo que pasará mañana>>

El  <<bip>> del checador se hizo presente y se dio cuenta que llego tarde… Veinte minutos, veinte minutos lejos de su hora, ¿En qué había perdido tanto tiempo? Su mañana inicio temprano, el té de menta, el baño relajante y descubridor… ¿Cómo podía ser posible? y así fue como una gran culpa en forma de nube gris tormentosa tomo su espacio arriba de su cabeza. Nadie se había ganado los Buenos días, así que paso directo y sin escalas a su oficina que se encontraba en el centro del sexto piso.

Encendió su computadora 132 correos y tres reuniones en su calendario le dieron la bienvenida y aún no eran las nueve de la mañana:

-Carajo … Volvió a salir la expresión de sus labios.

Hizo un filtrado rápido, basura, depósitos, importante, para resolver antes de las 12, agenda. Su mano izquierda se estiro lo suficiente para tomar su taza, la sintió un poco ligera y en efecto, sus labios pudieron confirmar, lo que el peso de la misma le decía, se encontraba vacía, sin una gota de elixir de paciencia y tolerancia.

-Ahora sin café.

El pasillo se veía enorme, largo, tener que llegar hasta la cafetera era toda una aventura, más lo necesitaba. Bloqueo su maquina y tomo el reto en sus manos, camino sonriendo falsamente, acompañado de su gran nube gris.

Al llegar a su destino, coloco la taza en su lugar y oprimió el botón: Americano, caliente, domador de nubes grises, necesario para ser paciente con todos los compañeros en el día que llego tarde a pesar de haber despertado temprano.

Cuando puso atención se dio cuenta que tenía una taza llena de agua caliente, transparente, sin olor a <<Tolerancia>>

-Carajo

-Sí, fui por café, lamento no haber llegado antes. Dijo una voz a sus espaldas, al girarse, vio por primera vez, aquellos ojos de mirada profunda que combinados con esa sonrisa, hacia que el café pasará a segundo plano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s