El optimismo y sus demonios

¿Optimista? Claro, si despierto con una sonrisa todos los días.

RV

Para esta entrada tenemos colaboración con Aprendiz financiero les dejo el link a su canal de YouTube, ellos hicieron un vídeo que complementa esta entrada corre a verlo:

 

 Suscríbanse  y aprendamos de su mano. Y ahora sí, les cuento qué en estos últimos días del mes, me dedique a poner más atención en los detalles que casi siempre ignoro. En una ocasión, una pregunta llego a mi (últimamente es muy común los cuestionamientos):

¿Te consideras optimista? ¿Qué tanto del uno al diez?

Honestamente, esa pregunta no me causó revuelo, pues estaba segura de lo que contestaría: Un sí seguro y un ocho del uno al diez, algo razonable, pues si hay algo que “me caracterice es siempre verle el lado positivo de las cosas” por lo tanto “eso me convierte en una persona optimista”

Como era de esperarse, hay algo más profundo que solo el cuestionamiento, se respetó mi opinión y comenzamos con un test, donde para mi sorpresa, caí en cuenta que soy pesimista, más pesimista de lo que había pensado, pues caigo en los demonios de del Optimismo.

Hay tres demonios que en lo personal me atacan y los traigo conmigo como si fueran mi sombra, sino me lo hubieran comentado, hasta ahora seguiría sin verlos. Estos son los siguientes:

Soy la víctima:

Lamentablemente (por ejemplo, aquí ya inicio siendo la víctima, con el lamentablemente) siempre he manejado este tema con bombos y platillos, pues el hecho de que todo el mundo reconozca que soy la victima de la vida y que a pesar de todo este sonriendo, es parte de mi personalidad, o eso creí, por ejemplo, a mis 19 años, falleció mi mejor amiga, casi mi hermana y   de ese momento me he dedicado a vivir por las dos… Suena familiar, ¿No?, pues es victimizarnos y eso no es sano para mí.

Sí algo sale mal, es mi culpa:

Claro, al final va ligada con la anterior, pues si el proyecto no es de excelencia, seguramente fue porque no me desvele lo suficiente en mi tiempo libre o porque le di tiempo a familia, estas líneas son totalmente sarcásticas, pero, piénsalo, si las cosas son así, tendría el reconocimiento de los demás y seguro diciéndome, “No, estás equivocada, te quedo el proyecto muy bien a pesar del poco tiempo de realización.”

Alta exigencia

Soy mi mejor yugo, sino rompo mis esquemas no estoy satisfecha, aunque todos reconozcan mi esfuerzo, yo siempre me digo que lo pude hacer mejor, no me permito disfrutar cada cima.

Si ponemos atención, veremos que cada uno va de la mano del anterior, es una cascada, si lograr ser consiente de uno, podrás sin dudar, poder solucionar el resto. La definición que tenemos por optimismo quizá no sea el correcto, quizá solo sea una creencia que tenemos y que también hay que juzgar y volver a definir.

No le temas al cambio, teme por continuar en donde mismo, siendo consciente de hasta donde puedas llegar.

Información basada en el libro “Trabajar con el optimismo inteligente” de Kubli y asociados.

Gracias a Aprendiz Financiero por esta colaboración les mando un fuerte abrazo.

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5 thoughts on “El optimismo y sus demonios

  1. Laura dice:

    Me ha gustado mucho!! Afortunadamente hay personas que sí quieren contagiar el optimismo! A mi me llamaban “enferma” por decidir estar optimista cuando mi vida se derrumbó Parece que preferían que estuviera hundida, llorando por los rincones, porque esa es la actitud “normal” y aceptada socialmente. Yo soy una persona optimista!!!!!!!!!!!!!

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    1. ruthvaletras dice:

      Me alegra que te haya gustado, este post esta lleno de mucha investigación, experiencia y amor !

      Comprendo tu experiencia, pues lamentablemente estamos en una sociedad donde esperamos que estemos “pesimistas” al momento de pasar por una desgracia y no quedarnos con la lección o el aprendizaje.

      Me siento contenta de que existan más personas lindas igual de optimista! Un abrazo grande

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  2. Isabel dice:

    Pues creo que soy más del grupo de los pesimistas, me encanta leerte por qué me pones a pensar en temas que por lo regular no les dedico mucho tiempo, la frase de no le temas al cambio woooow solo leerla me asusto definitivamente es mi punto débil los cambios me aterran, pero me acabaste con la parte de teme quedarte donde mismo, sigo con ese dolor en el estómago que me provocó leerla.

    Le gusta a 1 persona

    1. ruthvaletras dice:

      Hola Isa,

      De antemano una felicitación, el reconocer cual es nuestro talón de aquiles no es nada sencillo y tú lo haces como toda mujer valiente que estoy segura que eres.

      Los cambios son eso que nos da miedo… que nos enseñan y que tarde o temprano pasan (aunque a muchas nos gusta que sea más tarde, que temprano)

      Gracias por darme la oportunidad de conocerte, de leerme y sobretodo por estar.

      Te dejo un abrazo enorme, lleno de amor, para tu corazón ❤

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