Vacaciones


 

Cuando pienso en vacaciones, rápido llega a mi mente el descanso, quizá en la playa, sintiendo el calor de los rayos del sol y el suave oleaje relajando mi oído. Era el momento, estaba cerca de aquello.

Abri mi maleta y descubrí que estaba hecha, tenia ropa de un viaje anterior, su olor no era lo mas agradable, tenia algo de humedad, tristeza y arena en la textura. Lo más fácil era sacar todo, sacudir pieza, por pieza y volver a llenar aquella maleta, verde, con flores, así, como me gusta.

Tenia un poco de pavor por ver lo que podía aparecer, no sé sí algún ser vivo estaba naciendo en la pierna de mi pantalón que estaba verdoso y con musgo o quizá me había traigo alguna cucaracha de playa y ahorita ya tenia muchos, muchos hijos… Peor aún, como decía mi má, me estoy agusanando y yo no lo sabia… ESO SI ME ATERRA.

Deje la maleta sobre la orilla de mi cama y comencé a dar vueltas en los dos metros de mi habitación, estaba claro que tenia que decir… La tiro, la limpio, lloro… No tengo claro que hacer, solo la veía desde lejos.

Yo sabía dentro de mi, que mi mejor opción era sacar prenda por prenda, el pantalón, tomarlo, sacudirlo, verlo desde todas las áreas y prepararlo para lavar, darle una segunda oportunidad.

Comencé a vaciar todo lo que encontraba, arena en cada borde de las costuras, olía a nostalgia, olía a pasado. No encontré gusanos, no encontré cucarachas. Me encontré a mí con todos los retos que tenia por delante, una enfermedad por enfrentar y un pánico de acompañamiento.

No me había hecho responsable del cuerpo que me fue asignado, no lo cuide alimentándolo  bien, sacándolo a ejercitarse o para decir un “Te amo” en un abrazo. Todo se vino a mi espalda y eso, eso no estaba en la maleta, estaba en mi corazón.

Solo tengo una opción, enfrentar lo que vine con la misma fuerza como si fuera la primera batalla por luchar, si me llega el cansancio, espero encontrar a alguien a mi lado, que me pueda dar aquella mano o ser un adulto responsable para mí.

Fortaleza y disciplina.

No dejes tus buenas versiones  dentro de una maleta, ¿Dejándolas enlamar?, ¿agusanándose?, no las recuerdas, hasta que de pronto las necesitas, “Yo era buena lectora”, “Era cinefila”, “Me encantaba ir al museo”, “Podía escuchar sin juzgar”; ¿Qué me paso? ¿Dónde estoy? Volteas y te ves en una esquina de ese cuarto donde habitas, te ves con temor y no sabes que hacer, si empezar a sacar lo peor de ti poco a poco y perdonándote…

O simplemente nos ignoramos y seguimos caminando.

¿Te ha pasado? Cuéntame.

 

 

 

2 thoughts on “Vacaciones

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