Besando mis rodillas

Jesús Adrian Romero, si lo abreviamos JAR, llego a mi vida, relativamente poco, por medio de su ministerio de música, marco tanto mi existencia que aún recuerdo la primer alabanza que mis oidos escucharón de él:

“Me dice que me ama, lo dice sin palabras… Con las olas del mar”

Lo seguí obsesivamente como suelo hacerlo, su testimonio, sus melodías, sus escritos. Tuve la oportunidad de ir a un concierto de este señor y fue los conciertos más impactantes a los cuales he asistido (Nota: cuando lo escuche, no conocía más que dos alabanzas de su repertorio y lo disfrute muchísimo).

Al tiempo se dio él la oportunidad de escribir un libro “Besando mis rodillas”, sin saber que a todos nos regalaba la oportunidad de entender la forma de actuar de nuestro ser superior, a veces tan sublime, tan sutil.

Recuerdo que lo compre por internet en su página, pues en la FIL (Feria internacional del libro de Guadalajara) no lo había encontrado y no lo entendía. Lo pedí y en 3 días ya lo tenia en mis manos, una sensación de felicidad y temor se adueño de mi ser, no sabia como iniciar aquella lectura. Hasta que llegaron los viajes y ahí es donde siempre me acompañaba, fielmente.

Para describir el libro, lo haría en una palabra: SUBLIME

Sus letras, en el orden en el que esta redactado me pone en contacto con el Dios que yo conozco, con el que vive en mi y como puedo llegar a verle hasta en lo más pequeño. Le tengo un cariño muy especial, cada vez que lo hojeo, encuentro enseñanzas diferentes, no sé si es la sed de mi alma o algún otro medio que me hace seguirle.

La última vez que lo leí fue la primera vez que compartía mi libro con otra persona, el capitulo hablaba de redimir al prójimo, una lección que no entiendo o que esta fuera de mi comprensión, hablaba de Rut y Noemi y su redención.

—¡No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.

Entre lagrimas termine la lectura y voltee mi rostro para ver el suyo, respiraba con dificultad, pero estaba tranquila, a todo dijo que sí. Ella ya lo comprendió, ya sabe el significado de redimir y mejor aún, la parte difícil de amar al prójimo.

De las 5 estrellitas, le doy 6, muy recomendable.

2 thoughts on “Besando mis rodillas

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